EL TREN
Bruñen las cimas de montes bermejos
rayos oblicuos que el sol les asesta;
áridas cumbres simulan al lejos
piara monstruosa durmiendo la siesta.
Émbolos fuertes en rudos manejos
ganan a golpes la ríspida cuesta
entre nopales y curdos añejos:
brava natura, tostada y enhiesta.
Tales amagos de rabia agresora
nunca detienen la locomotora,
símil y ejemplo de vidas y sinos:
sobre los yernos, a incultos ambientes,
írguense las voluntades potentes
hechas a rectos y nobles destinos.
Transcripción de Anabel Torrealba para el Curso Especial de Grado Seminario de Narrativa. Departamento de Filosofía y Letras, Universidad de Oriente, Núcleo de Sucre, Venezuela.