BARATARIA
La unciosa paz del patio solariego
dejé por la conquista y la aventura:
el viejo caserón donde perdura,
como la herrumbre en el metal, mi apego.
Muertas cenizas encumbraron fuego
a nuevo soplo; por visión futura
troqué en azar, temores y amargura
aquel dulzor del familiar sosiego.
Hoy en poblada soledad suspiro.
añoro el huerto y el solar, y miro
con fecha de Quijote, triste, enjuta,
con adarga y lanzón por equipaje,
que no sé si tendrá retorno el viaje
porque el vaivén del mar borró la ruta.
Transcripción de Anabel Torrealba para el Curso Especial de Grado Seminario de Narrativa. Departamento de Filosofía y Letras, Universidad de Oriente, Núcleo de Sucre, Venezuela.